Xavier Novell

Con la Misa Votiva del Espíritu Santo daban comienzo las Jornadas de Nueva Evangelización.  En el Salón de actos del seminario se encontraban los aproximadamente 500 participantes procedentes de las parroquias y otras realidades pastorales de esta diócesis cuatro veces insular.

La creativa obertura inicial dio paso a la intervención del delegado para la Nueva Evangelización, Eduardo Rodríguez. Dios dijo a Abraham: sal de tu tierra – recordó. Dio la bienvenida y las gracias a los presentes y a los que hicieron posible esta propuesta. No estamos aquí por casualidad. Él nos ha traído – dijo. Déjate sorprender. Rodríguez recordó las tres leyes que para Benedicto XVI estaban presente en la evangelización: la ley de la expropiación, la del grano de mostaza y la del grano de trigo que cae y muere para dar fruto.  Para terminar el delegado pidiendo a los presentes “salir de nosotros para ir al encuentro de las personas. Sal fuera, cuenta las estrellas si puedes, así será el pueblo que saldrá de ti”.

El obispo  Nivariense, Bernardo Álvarez, intervino para recordar que “el Señor nos ha llamado porque tiene algo de decirnos. Cuenta con nosotros”. Dio gracias a todos y cada uno de los que hacen posible estas jornadas.  “Hoy se pide a todos los cristianos, a las iglesias y a la Iglesia universal la misma valentía que movió a los misioneros del pasado – aseveró citando a Juan Pablo II.

Hace falta tener el ardor del Espíritu en el corazón y hay que saber también cómo hacerlo, cómo evangelizar hoy.  Fe en el corazón y confianza en el Señor – sostuvo Álvarez, para pedir que los participantes estuvieran atentos a lo que Dios dice al corazón de cada uno,  lo cual es precisa descalzarse, despojarse y estar como el profeta dispuestos a que el Señor nos espabile el oído para dejarnos enseñar como los iniciados.

La primera ponencia de las jornadas estuvo a cargo de Xavier Novell, obispo de Solsona. “Primereados en el amor: Una Iglesia en salida misionera” fue el título que eligió para su intervención.

Novell hizo mención al Plan Pastoral de la Diócesis para centrarse en EG. 24 concretamente en el término primerear.  Adelantarse, tomar iniciativas sin miedo, salir al encuentro, llegar a los cruces de los caminos, brindar misericordia fruto de haber experimentado la misericordia del Padre y su fuerza expansiva.

Posteriormente recordó la experiencia del recorrido de su diócesis. Elogió la opción de la diócesis, al estar atenta a los signos de los tiempos y a lo que pide la Iglesia priorizando la Nueva Evangelización para poner a la diócesis en estado de misión.

 Su aportación pretendía responder a la cuestión ¿Qué tenemos que hacer para atrevernos un poco más a primerear? Señaló para responder tres cuestiones

1.- ¿Cómo estamos? Cómo está el ardor apostólico y cómo está el ardor apostólico. Hemos sido primereados, tenemos necesidad de evangelizar. Es preciso antes de nada de verificar el estado espiritual de nuestras comunidades. Sin eso no hay sujeto evangelizador y capacidad de anunciar el evangelio. Primerean los que han sido primereados por Dios. Que la preparación que pide el PDP nos lleve a ser evangelizadores con espíritu. Cuidar la espiritualidad, la oración. Para ello recordó los pasos que, en esta línea, realizó la diócesis de Solsona.

2.- ¿Tenemos una comunidad capaz de evangelizar? Evangeliza la comunidad. Es preciso convocar a todos los que deseen evangelizar, iniciar la Lectio Divina desde los textos de los Hechos, verdadero manual de una comunidad evangelizadora. Posteriormente se necesita un tiempo del discernimiento pastoral para acabar con la preparación práctica a la misión. Conocer otras experiencias para ver si es implementable en otras realidades.

3.- Tras saber cómo estamos hay que tomar una decisión. Hay que hacer opciones- dijo, para recordar instrumentos y métodos de Nueva Evangelización. Propuso dos criterios para acertar en la decisión, a saber: Medir las fuerzas y centrarse en un colectivo.

Medir las fuerzas porque todos los nuevos métodos exigen un equipo, una preparación amplia y un desarrollo adecuado. Para el ponente el tú a tú es el modelo básico, pero también es cierto que se necesitan proyectos de amplio recorrido. Métodos sencillos, comunitarios, aptos para todos los evangelizadores y  procesuales, son comunes a los métodos que conocía el obispo Novell.

Apostar- dijo- por un método bien desarrollado, fácilmente reproducible y que si puede ser que haya acreditado sus resultados. Apostar por un método que se pueda aprender y poner en práctica por la propia comunidad, o que se unan varias comunidades.

El segundo criterio es centrarse en un colectivo. Una misión de nuevo cuño se centra en gran parte en el sujeto que elegido y, desde allí, proponer un método.  Focalizarse en un segmento, proponiendo los jóvenes adultos por su carácter multiplicador de cara a la evangelización.

Para finalizar, invitó a ponerse manos a la obra sin miedo. La dulce alegría de evangelizar hace desaparecer la falta de tiempo, disipa los miedos. Cuando una comunidad sale el Señor la bendice. El Señor abre camino para nuevas iniciativas de corte misionero, recordando en este punto distintos métodos de nueva evangelización

Salir a evangelizar es una aventura que cambia la parroquia- sostuvo desde la experiencia de la diócesis catalana. Es un crecimiento para el cual necesitamos equiparnos más y más. No tengan miedo. Arriésguense a primerear. Arriésguense a salir – concluyó

El coloquio dejó paso a la cena compartida; y, para la noche, quedó un tiempo para compartir distintas experiencias evangelizadoras. Desde las desarrolladas en la diócesis de Solsona, pasando por el teatro, la música, o la vivencia de los grupos alpha en el centro penitenciario Tenerife II

Fuente: Nivariense Digital

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